La escucha acomodada sin el apuro, la iracundia, el malestar
y el desespero).
Ajena al tanto allâ, a la falacia del tul, a la contracciôn de la
barriga, como un ejercicio interno dador de esa atracciôn de
efîmero jaez, forma parte de un contexto anâlogo al onomado
[ademâs que por repeticiôn] a toda flor),
a toda coloridad indeleble y con fijeza,
con perpetuidad natural como una pertenencia exenta de algûn
precio),
del valor conveniente por un mercado puesto,
que amên por competencia pudiera disminuir a la hora menos
pensada o en el momento especîfico de un onîrico posible).
Mas la escucha no es al raso, lo que parecido a decir serîa: no es
nunca a la intemperie, jamâs expuesta a la brisa del soplo
limitado de algûn que otro vientillo ni en la juventud ni en la
senectud del dîa),
cual razôn menos que importa aunque tenga resonancia,
posibilidad de vibraciôn sin forânea interferencia.

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