Aspêrjanse las orquîdeas del gran jardîn de una casa.
De ellas puede ser la sûmula que tiênese corta;
mas el color, tema fundamental y por extensiôn conspicuo,
ludica un ingente rol porque acicata tenor.
Con sus pêtalos abiertos,
como si coruscaran los beneficios como lumbre de alguna
estrella),
mantiênese la vigilia que bien protege la Luna posada en un
firmamento que, encima de la testa, inmôvil, solapa cien mil
secretos con su cortina senil)
o con su telôn bien fabricado que no es de cartulina.
A un destino señalado las orquîdeas concomitan,
calaña o simplemente ejemplo de que un dador fundamental
no apellîdase precario),
sino que ofrece lo menester que pertenece y flagrante,
sin brega de ningûn tipo con algûn detractor de paso.
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