Tanto la piel como el papel algo tienen que decir,
aunque medie la diferencia en la forma amplificativa.
Tanto aquêlla como êste acicatan al lector de las cortezas
y flores),
al que mantienen con vigilia por las sûmula especiosa, en buen
puesto y primavera),
de conspicua dadorîa con medida y con cândida fragancia,
elementos cupulares para el atizamiento febril.
A ultranza dejan en vista lo que no a rîo revuelto de proyecciones
forâneas),
lo que ya no es lo turgente protegido por la tela,
ni lo vedado por el grosor de una carâtula,
ambos expuestos siempre al toque del sabio tiempo que llega con
poderîo).
si no que a la virulencia de mil lenguas solapadas.

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