Hay espacio que acentuar, especiosidad regalada.
Beldad tîmbrica en su ampo que a la retina invita,
y entonces que a ultranza dirîase: la pena no es la
que un sueño vale, sino mâs bien la pincelada que
facilita la vigilia).
coloramiento mayor con danzante melodîa,
descollamiento triunfal del pincel con fiesta larga.
Huera no es que la sonrisa al mostrarse quiera dar
lo que menos la sustenta yendo a un laxo fundamento,
sino que tal cual y ella en su basto de extensiôn mâs
que bien es engendrante de un vigor codificado),
a su vez que a todo trance la razôn cupulativa de que
suenen tres campanas que honorizan al instante que
apellîdase tenor),
ora vuelto a retocar por cuestiones resonantes,
que asimismo en su brollar proporciona las burbujas.
eyectar de lo que un vale
y dicho cierto por la lengua con sabido ampulamiento,
justo gayo de marfil en su puesto expositivo.




