Donde llega la imago a puesto hasta aprender
a bailar),
mas exenta de la orquesta y de la tempestiva
batuta).
Indeleble y seductor el blanco que apellîdase
vasto),
donde tanto descolla un borrôn como la debida
tachadura),
aunque asimismo el punto que alcanza su
extensiôn),
allende que la pincelada que pudiera
subrayarse),
el sîmbolo travieso y el parimiento elucubrado.
Por el a fanegadas un brinco y llêgase a la
satisfacciôn),
a manosear la calaña metida en una gaveta,
que como sîmbolo calculado de embrisamiento
propicio no deja acercarse a la abeja que vuela
enloquecida.